viernes, 13 de febrero de 2009

Juan Vásquez y la canción polifónica profana

Cientos de incertidumbres rondan en torno a la vida de quien fuese el más grande creador de canciones polifónicas profanas en la España del s. XVI, en sus formas de villancico, canción, soneto-madrigal, incluso el romance. Se dice que nace alrededor de 1500 y que muere un poco más de 60 años después. Fue sacerdote. Nada se sabe de su formación musical.



Si bien no comparte lugar junto a los genios excepcionales, del arte de Juan Vásquez brota una calidad singular que se presta a la perfección para a dar continuidad al desarrollo de la canción polifónica profana, la de primer nivel, un proceso que florece en el siglo anterior.

El nombre de Vásquez figura primeramente asociado a diversas capillas donde ejerce como cantor. En 1545 es nombrado maestro de capilla para la Catedral de Badajoz. A partir de 1551 se le ubica con certeza en Sevilla, donde presta servicios en al menos tres casas nobles.

Es en ese período final de su vida cuando los impresores Juan de León y luego Juan Gutiérrez publican sus canciones polifónicas de corte amoroso. En la esplendorosa España de fines del s. XV y primera mitad del s. XVI, contrario a lo que uno podría esperar, pocos son los cancioneros manuscritos de música vocal cortesana que se conservan y en este contexto destacable resulta que dos colecciones, e impresas, fuesen recopilaciones exclusivas de las creaciones de Vásquez, la primera en Osuna (1551), Villancicos I canciones de Iuan Vasquez. A tres y a quatro, y la segunda en Sevilla (1560), la ya famosa Recopilación de Sonetos y villancicos a quatro y a cinco.

De las dedicatorias se desprende el por qué Vásquez se dedicó a la canción polifónica profana: responde esto a una necesidad, palaciega y placentera, de sus mecenas.



“y en este segundo género de música alegre
van compuestos estos sonetos y villancicos castellanos,
que a V.m. presento para que las horas desocupadas
de los negocios de veras,
con cuyo fervor espero que darán todos
el contento que yo deseo”




Célebre en vida, Vásquez es elogiado incluso por el teórico más difícil de complacer, Juan Bermudo, quien en su siempre citada Declaración de Instrumentos (Osuna, 1555) aconsejaba a los tañedores tomar los villancicos del acertado Juan Vásquez como modelo. Asimismo, estas creaciones fueron muy bien tratadas por los vihuelistas Valderrábano, Pisador y el gran Fuenllana. Este último realiza para su Orphenica Lyra al menos 12 transcripciones para una voz con acompañamiento. Y es acá donde nos enteramos de lo tan conocidos que eran estos villancicos, ya que algunos fueron incluidos en los libros de vihuela antes que en las publicaciones del mismo Vásquez.

La discografía no es muy generosa con este músico sacerdote y cuando podemos acceder a él, es a través de la grabación del Cancionero de Uppsala, de extractos de algún libro de vihuela o de algún misceláneo de canciones profanas, siempre entre diversos autores.

De esa discografía destaco la producción del sello español Glossa "Claros y Frescos Ríos", y extraigo el bello villancico a tres, Duélete de mí, señora, que se encuentra en dos fuentes: Villancicos I canciones… a tres y a quatro y el Orphenica Lyra.




Claros y Frescos Ríos

Nuria Rial, soprano
José Miguel Moreno, vihuelas y guitarra renacentista

Glossa, 2000



Saludos,

Orfeo

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