lunes, 6 de julio de 2009

Equilibrio divino: las variaciones Goldberg




La publicación

Nuremberg, 1741. El editor Balthasar Schmid publica Aria mit verschiedenen Veraenderungen vors Clavicembal mit 2 Manualen, las conocidas Variaciones Goldberg, cuarta parte del Clavier-Übung bachiano.

Estas famosas variaciones, según cuenta Forkel, primer biógrafo de Bach, debían entretener al insomne conde Keyserlingk, quien obsequió generosamente a Bach por este “encargo”, y era el joven músico de la corte, Johann Gottleib Goldberg, quien debía ejecutarlas a la orden de “querido Goldberg, tocad para mí, por favor, una de mis variaciones”.

Sea verdad esta historia o la de que Bach destinara originalmente este trabajo para su Clavier-Übung y que simplemente dedicara una de las copias de la publicación al conde Keyserlingk, no puede dejar de maravillarnos una serie de detalles que dan estructura a las “Goldberg”, equivalencias y relaciones numéricas, juegos matemáticos y progresiones, un equilibrio perfecto.









La Obra

Las Variaciones Goldberg se componen de 32 piezas compuestas sobre una línea de bajo fundamental, un ostinato, y están divididas en dos grupos de 16, cuyo eje central es una Ouverture a la francesa, que funciona como un nuevo comienzo desde el centro mismo de la obra.

Un aria, una sarabanda con 32 notas en el bajo, distribuidas en 32 compases y, nuevamente, divididas en dos grupos de 16, da inicio a la serie. Le siguen treinta variaciones, casi todas con dos partes cada una y con su respectiva repetición.

Cada tres variaciones, el bajo genera un canon que sistemáticamente sube de grado: la tercera variación es un canon al unísono; la sexta variación, un canon a la segunda; la novena variación, un canon a la tercera, etc… La variación 27, noveno canon, nos remite a las más firmes creencias de compositor y la Santa Trinidad aparece tres veces potenciándose a sí misma.

La última variación, la número treinta, es una broma musical: un quodlibet, un juego que se permite Bach al incorporar al ostinato dos temas de carácter absolutamente popular, hábilmente disfrazados y una vez más en forma de canon.

Para finalizar, un aria da capo: retornamos a un melancólico inicio, reiniciamos el camino, circular e infinito.







El registro

Para las Variaciones Goldberg, mi elección es, al igual como lo hiciera en mi selección para una isla desierta, la segunda versión en disco de Pierre Hantaï: madura, soberbia, técnicamente impecable, tempos precisos. Es perfecta.



Johann Sebastian Bach (1685 - 1750)
Variations Goldberg BWV 988


Pierre Hantaï, clavecín

Mirare, 2003 [78’40’’]

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